12 nov. 2010

Ahora los trabajadores desestabilizan

En estos días los genios de la política de gobierno se han percatado que
el “mercado no reparte”, lo cual constituye un verdadero descubrimiento
para esta nueva clase de analfabetos de la política nacional que andan
con los bolsillos llenos, y tratando de recuperar la voz de mando luego
que ha comenzado a desparramarse en forma irremediable la estantería
de su arquitectura social de laboratorio.
En el día de ayer el presidente Mujica, ha recibido al secretario de estado
adjunto norteamericano, Ricardo Valenzuela, que ha visitado nuestro país
pues en forma preferencial según sus propias palabras pues se siente muy identificado con los pasos dados por Uruguay, en estos últimos tiempos, en
que las relaciones con nuestro país, sobretodo a partir del primer gobierno frenteamplista que tuvo el triste privilegio de abrir una nueva época invitando
a Bush, a nuestro país recibiendo el más amplio rechazo de las organizaciones populares. El Uruguay en esa época en que gobernaba el Dr. Vázquez,
el Uruguay fue ocupado por los organismos de seguridad e inteligencia
norteamericanos que mantuvieron sobre el territorio nacional una amplia
vigilancia sobre el curso de nues-tras vidas evidenciando que nos tratan
como colonia y a los gobernantes uruguayos les complacía avanzar
por ese camino. El incremento a todo nivel de las relaciones entre ambos
países es sin duda uno de las mayores novedades que en muchos ámbitos
institucionales y regionales pretende relativizar al progresismo uruguayo,
aunque en estos días la crisis social uruguaya se empieza a tornar por
momentos en insostenible, desde el punto de vista político.
No puede interpretarse de otra forma el intento gubernamental de alinear
a todos los representantes de listas nacionales frenteamplistas tras el
gobierno, pues es muy claro que este período se ha ido ensanchando la
brecha entre los que están cobrando grandes sueldos en el gobierno del
Frente Amplio, hoy de “unidad nacional”,en los cargos políticos y muy otro
empieza a ser el comportamiento social de trabajadores y de los que tienen
que “parar la olla” todos los días.
En este tiempo el gobierno nacional pretende que sus logros en las
exportaciones y en la inversión externa de libre flujo de capital en el país es
la única medida para determinar el desarrollo nacional. Lo que es
enteramente falso. Hace bastante tiempo que la izquierda había aprendido
en nuestro país, que ello dependía de las relaciones existentes entre las
clases y más concretamente de la capacidad de los trabajadores para
defender sus derechos en la venta de la fuerza de trabajo.
Cuando se les pide por ejemplo que aumenten la cantidad de horas de
trabajo, ello no es precisamente para avanzar hacia el socialismo, es entre
otras cosas para pagar los intereses de la deuda externa como sucede
en ANCAP, por ejemplo o para favorecer los negocios privados ejemplares
que se producen en DUCSA donde los directores públicos y privados coinciden,
bajo el mando de Lepra ahora contra los trabajadores de la refinería
y mantenimiento. Tampoco el mercado reparte mucho con los trabajadores
rurales, o en las condiciones sociales de pobreza en que viven.
Como no pueden aflojarle al salario por los compromisos que tienen con
los bancos internacionales enseguida empiezan a acordarse de la disciplina,
el orden y que los trabajadores desestabilizan la vida económica
con sus reclamos. Más de lo mismo. ...
editorial de La Juventud.

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