21 ene. 2009

Los innombrables del siglo XXI.


En todas las épocas existen personalidades, en gene
ral jefes políticos que por su peligrosidad ideológi
ca, política o militar se han convertido en un gran
peligro para las clases dominantes oligárquicas y los que
se incorporan a ellas buscando el privilegio, o el beneficio
personal. Es indudable que Lenin ha sido uno de los hombres
que más ha proyectado su obra sobre toda la época
que vivimos, a partir de la gestación del imperialismo en el
capitalismo mundial.
Ayer se conmemoró un nuevo aniversario de su desaparición
física y nos atrevemos a decir que no se puede
comprender cabalmente esta época sin el estudio de su
obra, decimos ello porque una de las razones más notorias
de ello radica, también en los acontecimientos mundiales
del desarrollo económico en el mundo actual.
En toda esta época también luego de venerar largamente
su obra, hoy miles de dirigentes políticos de la izquierda
tradicional, no recuerdan o recuerdan mal los principales
lineamientos de su obra.
En la época de Pacheco Areco, que antecedió con su
presidencia a Bordaberry a la dictadura y al fascismo
institucionalizado, por decreto en esa época el gobierno
de pacheco prohibió palabras, una de ellas fue “tupamaros”,
en realidad si uno lo mira desde el ángulo histórico
el hecho de ser “innombrables” fue peor que sí los nombraran.
Lo prohibido en las épocas de represión desarrolla un
encanto entre los jóvenes y las masas que acatan pero no
consienten lo que define el oscurantismo oligárquico.
A escala global con Lenin ha sucedido algo similar, luego
de contra revolución burguesa producida en los ex
países socialistas, el constructor revolucionario ha pasado
a la clandestinidad en los círculos oficiales y ya no se
recitan tanto sus frases y sus obras por los ahora acomodados
dirigentes de la vieja izquierda. Para justificar la política de conciliación llevada adelante Lenin como no podía ser de otra forma se ha convertido en un innombrable
para los actuales dirigentes del progresismo. En otro plano
de los acontecimientos sociales esta vez nacionales,
algo similar sucedió con Artigas, luego de que sus principales
hombres fueron abandonando la lucha y pasándose
para el bando de sus enemigos. Los “malos europeos y
peores americanos”, abrieron un largo proceso que implicó
no solo la construcción de la leyenda negra sobre su
persona, así como la tergiversación de los hechos históricos
sobre su lucha.
Estos son los cambios regresivos que se han producido
en estos tiempos por eso es necesario tener en cuenta
su pensamiento político y sus ideas fundamentales.
En su polémica con los líderes obreros y dirigentes
políticos les decía que no alcanzaba con reconocer la existencia
de la lucha de clases, es importante aceptar la idea
del estado revolucionario, de la dictadura del proletariado.
Hoy podríamos agregar que en la perspectiva de desarrollo
político de la izquierda, no alcanza con reconocer la
lucha contra la dictadura, que fue por otra parte una lucha
muy amplia de todas las clases sociales en el país. Lo
cierto es que muchas leyes dictadas por esta persisten
hoy en el estado uruguayo y se mantiene en forma férrea
la política económica engendrada por ésta.
Hoy prácticamente los lideres del Frente Amplio han
borrado de su existencia en el plano práctico la lucha contra
el imperialismo. Han aceptado su política económica,
han aceptado las privatizaciones y el libre comercio, han
promovido las misiones militares a Haití y al Congo, no
han dicho una sola palabra sobre la lucha del pueblo palestino
masacrado en la Franja de Gaza, por el sionismo.
En fin, ahora el imperialismo no se puede nombrar como
tal, igual que a Lenin y Artigas, que se han transformado
en los nuevos innombrables del siglo XXI.

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